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LA SELECCIÓN ESPAÑOLA GANA EL MUNDIAL


He encontrado en esta interesante charla sobre el mundial un parrafo de Salvador López Arnal en el que define perfectamente lo que me ha producido la victoria de la selección española de futbol en el último Mundial. Por supuesto mucho mejor expresado de lo que yo hubiera logrado jamás.

"Lo de que quiero que gane Holanda hay que entenderlo en su contexto. Lo que no quiero que gane es el rancio españolismo, la chulería de siempre, el España-araña, los gestos taurinos, el “a por ellos” y, para redondear el cuadrado mágico, el español-español-español. Ya he confesado mi admiración por el juego desplegado por la selección en el partido del miércoles y mi acuerdo con el ejemplar y pedagógico respeto, prudencia y modestia de muchos jugadores y de algunos técnicos. Espero que se abone este sendero se gane o se pierde en la final que, más allá de cualquier otra consideración, es básicamente un partido de fútbol. Me da risa hablar en estos términos, pero sea cual sea el resultado la selección española habrá hecho historia (Por cierto, la por ahora aplastante victoria del equipo francés en la Copa Davis puede sentar al país de maravilla)"

EL NACIONALISMO MÁGICO EN EVIDENCIA



Esta simple secuencia que os traigo de un debate de TV protagonizado por un joven independentista aranés (de la Vall d'Arán, Pirineo de Lleida), resume mejor que 37 ensayos los límites de la absurdez del nacionalismo. El uso que la derecha pepera haga de este vídeo, no le resta a éste ni un ápice de vigencia sobre los límites del discurso nacionalista, sobre su arbitrariedad y su indigencia intelectual. Lo mejor es ver a la Rahola espetando razonamientos que cualquier pepero le diría a ella. La víctima del nacionalismo español se convierte en la verdugo del nacionalismo aranés.
Todos los nacionalistas deberían ver esta secuencia cada 8 horas, hasta curarse de su tontería y empezar a plantearse la política desde un punto de vista adulto y racional.
Y esto vale para cualquier nacionalismo: español, francés, usamericano, leonés, vasco, italorromano, kosovar, aragonés o de Rubielos de Mora. Siempre llega un momento en las discusiones con nacionalistas en el que toca apelar a los sentimientos, cuando con razonamientos los arrinconas en dilemas insostenibles ni con argumentos históricos ni culturales. Y política y sentimientos conduce fácilmente al fanatismo irracional y sus peligros.
No niego la existencia del hecho diferencial, ni el derecho de cada cuál a sentir la pertenencia a donde le parezca, TODO LO CONTRARIO, pero sí niego la validez del discurso nacionalista en general para abordar las cuestiones políticas: no existen soluciones aranesas, vascas, catalanas o españolas a los problemas del paro, la exclusión, la crisis económica, el machismo, el belicismo, la crisis ecológica, etc. Para todo eso sólo existen soluciones sociales, políticas sociales. El tinglado burgués se preocupa muy mucho de que el nacionalismo torpedee los avances hacia esas soluciones.
El hecho diferencial cultural existe, pero puede atomizarse hasta llegar al individuo, como podemos ver en el vídeo, porque al aranés del vídeo, podría surgirle una disidencia de los araneses orientales, o del sur, a los que les apeteciese independizarse de los occidentales o del norte, y así hasta llegar a la escala del patio de vecinos. El nacionalismo elevado su máxima caricatura.
Existen diferentes culturas, idiomas, historias, etc. y deben ser protegidas, pero no para satisfacción de sus usufructuarios, sino de TODO SER HUMANO. Todos esos bagajes nos pertenecen a todos como especie y como individuos. Este siglo va a ver desaparecer muchas lenguas y culturas de pueblos primigenios, y eso no debería consentirse, porque TOD@S nos vamos a empobrecer como especie con esas pérdidas. Y no deberíamos consentirlo. Todos esos bagajes son bastante más importantes, trascendentales, que las apetencias de los nacionalistas. Porque el Hombre puede aprender igualmente de una obra de Llull, que de una leyenda Yanomami, de una sura coránica o una parábola cristiana. Todo tiene la misma importancia y es vital trabajar para que nada de esto desaparezca, deben establecerse políticas de protección y potenciación de todas estas herencias milenarias. El rescate de todos esos hechos diferenciales está muy por encima de cualquier sigla o ideología política, sobre todo de cualquiera que quiera monopolizarlos para su propio beneficio. Porque para empezar, de este modo en lugar de proteger estas herencias, las ponen en peligro al contraponerlas contra otras, generando odios atávicos e irracionales en los que subyace el germen fanático y fascista de la exclusión y el racismo. Los nacionalismos han pervertido con sus tristes y pobres prejuicios toda esta misión cultural de impedir que desaparezca la más pequeña herencia humana.
"Nada humano me es ajeno" debería ser el punto de partida de superación de esta caricaturas nacionalistas que no están realmente a la altura de lo que se traen entre manos. Ni siquiera comprenden de verdad la trascendencia de que no desaparezca la lengua aranesa, el patués o el kikuyu.
Lo que los nacionalistas quieren para sí sólos no les pertenece: ¿puede un catalán impedirme sentir el catalán como una lengua que es mía también? ¿Puede un español decidir dónde empieza y acaba la hispanidad? ¿Dónde ponemos la partida de nacimiento de la nación vasca, española o galega?... Y lo más importante de todo esto: ¿a quién le beneficia e interesa que estemos dedicando energías de todo tipo a estas absurdas cuestiones?

¡ LUKOIL, ESA GRAN DESCONOCIDA!


Vaya lío se está armando con el tema de la venta de parte de Repsol, que no de la empresa entera, a la empresa rusa Lukoil. Hay muchas lecturas interesantes que pueden hacerseen relación a este tema. En primer lugar resulta curioso observar como el supuesto líder de la “izquierda” española aboga por la libertad de mercado sin fisuras, mientras el de la derecha pide intervencionismo. En mi opinión, esto demuestra que ambos están al margen de todo lo que pueda parecerse a principios ideológicos, y sus actos y discursos están guiados por meros intereses de partido, maleables según se esté en el gobierno o la oposición. Porque, ¿alguien duda de que si el PP fuera el que gobernará actuaría igual que lo está haciendo ZP, y éste sería el adalid del intervencionismo de Estado?. Parece que en el PSOE (hay declaraciones para todos los gustos) sé es consciente de los peligros de la operación pero se quiere dejar hacer por las presiones “reales”, de los rusos y de Sacyr.
Estando bastante de acuerdo con Rajoy, sólo en este asunto y por diferentes razones que él, en que el Estado tiene algo que decir, hay que llamar la atención en que sí en Repsol, y otras empresas relacionadas con los llamados sectores estratégicos, es tan vital controlar quien ejerce el poder, ya que sus decisiones nos pueden afectar gravemente a todos, si esto es así, ¿por qué se privatizaron? ¿no deberían ser públicas empresas de las que dependemos tanto, y en las que es tan importante su control? ¿Quién mejor que el Estado para velar por la seguridad energética? ¿O acaso Sacyr se preocupaba más de lo que lo haría Lukoil de nuestro bienestar? Parece improbable.
Es de incoherentes y de tener un doble rasero hipócrita, alabar la compra de empresas públicas por parte de multinacionales españolas en el otros países, y poner el grito en el cielo porque capital extranjero entre en las nuestras. Que pregunten a los latinoamericanos que opinan de nuestras multinacionales.
Por último recordar a todos, y a Rajoy también, que él formaba parte del gobierno de Aznar que terminó de privatizar la petrolera en 1997, y digo terminó, porque el desmantelamiento lo comenzó un tal Felipe González en 1989 con una oferta pública de venta del 26 % de su capital. Al César lo que es del César.

ABSUELTOS

Los 16 imputados por injurias a la Corona y otros delitos de similar significado han sido absueltos. Celebro que nadie tenga que ir a prisión por quemar una fotografía de unos señores que heredaron la poltrona de Franco.
La pena es que nadie los libra de su condena de ser estúpidos, es decir, nacionalistas. Una de esas personas ha hablado con Gemma Nierga en directo, y una vez más, como cada vez que un nacionalista, del tipo que sea, analiza algo, ha quedado patente el imaginario absurdo del buen nacionalista. Que si Felipe V, que si 300 años de opresión, que si quemar fotos no es violencia, y similares estupideces...
Quemar la imagen de alguien, máxime si está vivo, es un tipo de violencia, lo entienda o no esa pobre chica... Otro tema es si es condenable, si es delito o no... Pero eso es violencia. Cuando la Inquisición quemaba muñecos al no poder quemar a esa persona que debería estar en lugar del muñeco, estaba ejerciendo una violencia, la del rechazo que muestra el deseo de ver arder lo que representa la figura quemada.
Ójala un día pueda librarse de esa otra condena, la voluntaria, la de tener las ideas atrofiadas por el nacionalismo mágico... ese día también lo celebraré.

VIRUS 3-Abril-08


Hoy en "El Virus" hablaremos sobre los nacionalismos periféricos. Casi monográfico sobre este tema que tantas horas ocupan en los mass-media de este país.

MÁS CERCA DE LA LIBERACIÓN DE LA PATRIA VASCA


Empiezo esta entrada cagándome en todas las patrias que merecen, a juicio de enfermos mentales, la muerte de personas. El nacionalismo es una enfermedad, curable con dosis de cultura y apertura mental. Lo bueno de la cultura es que no tiene contraindicaciones. El nacionalismo demasiadas. Ese maldito invento burgués ha sido, es y será, una fuente constante de división del género humano. Una postura política que proyecta los egos de quienes lo profesan. El nacionalismo no es más que un ridículo ego colectivo, que se ampara en las culturas y la historia de los lugares donde surgen, y que siempre acaban haciendo imposible la convivencia de quienes lo padecen. La cultura, la lengua y la historia de cualquier rincón del planeta, son un valioso patrimonio de la Humanidad, no el cortijo de quienes se autoproclaman salvaguardas y defensores de una forma de ver y vivir la vida, para monopolizarla y vivir a sus expensas, en lugar de trabajar por cosas que realmente merecen la pena. Es hora de que esta gente, sean vascos, españoles, bereberes, mongoles o de la república independiente de Torrero, se vayan enterando de que no tienen ningún derecho a monopolizar algo que no les pertenece, porque hace tiempo que la humanidad más avanzada dejó de creer en el derecho de cuna. Me asquea, sin sentirme especialmente español, oír cómo se emplea esa palabra, "español", como un insulto. O "vasco". Eso dice mucho, todo, de quienes la pronuncian con esa intención. Nacionalismo empieza por nazi. La lengua vasca o aragonesa, no es de los vascos o aragoneses. Pertenece a cualquiera que las quiera practicar. Lo mismo la historia, la gastronomía, las costumbres y todo ese largo etcétera de manifestaciones de nuestra especie que sirven de coartadas para aquellos que se creen diferentes (y superiores) para parcelar, dividir, imponer, segregar.
No se puede permitir a esta gente el monopolio de lo que es de todos los seres humanos. Hay que proteger, mimar, defender todas esas manifestaciones de la riqueza de esta especie única que es el ser humano. Es un deber y un derecho humano. Este siglo va a ver la desaparición de cientos de lenguas, y eso es un desastre que no se debe permitir. Es un imperativo, porque si eso ocurre, nuestra especie será un poco más pobre de lo hoy es. Pero que eso no sirva de coartada a los ególatras. Basta ya de hacer bandera política con cosas que pertenecen a la antropología, la historia, la lingüstica y otras disciplinas. En definitiva pertenecen al acervo cultural de todos, nunca a la política.
Que nos dejen vivir en paz, que se vayan a un monte todos los nacionalistas a resolver sus falsas diferencias y dejen a la gente normal hacer una vida plena, una vida normal. El mundo no se divide en españoles y los demás, en vascos y no vascos. Cuando se viaja o se accede a otras sociedades, a otras realidades, uno se da cuenta de que esas categorías que manejan los nacionalistas, no existen. Que sólo hay una categoría para el estudio y análisis de las sociedades humanas: la económica. La humanidad se divide desde la noche de los tiempos entre ricos poderosos y desposeídos, el único binomio verdaderamente universal, casi eterno. En cualquier sociedad habrá ricos y pobres, no vascos o españoles, nubios o chicanos. El capitalismo lo sabe muy bien. Por eso fomenta los nacionalismos, un entretenimiento para gente extremadamente falta de ambiciones culturales, aferrados a unas simples coordenadas empobrecedoras, resultantes de la proyección de su propio ego. El capitalismo no puede sobrevivir sin los nacionalismos, se sirve de ellos para parcelar, dividir, desestabilizar, y hacer negocio con esas desgracias. Para sus fines, este sistema necesita tierra abonada, receptiva al mensaje divisor: mentes simples para discursos simples. Necesita de la ignorancia.
Porque es de simples mentales pensar que matando a alguien se acerca el día de la liberación de una patria que habita en la nada, en el hueco que han dejado las neuronas de ese cerebro enfermo de ego fanático e irracional. Sí, irracional. La mente de un nacionalista y de un religioso son muy similares. Los pueblos más nacionalistas del ámbito occidental, son también los más religiosos: estadounidenses, vascos, irlandeses, españoles, italianos o polacos.
Nacionalismo y religión necesitan los mismos nutrientes elementales para crecer: ignorancia fanática y ego superlativo, tan estrechamente unidos por otra parte.
Hoy, al mismo tiempo que moría asesinado un vecino de Mondragón, para una recua de tarados ha nacido un héroe, nada menos que un gudari, un soldado vasco. Esto resume todo lo que hemos hablado hoy aquí.
He comenzado defencando sobre las patrias, y así termino, pues me considero legitimado por todo lo dicho anteriormente, defeco sobre uno de los grandes males de la humanidad. El nacionalismo es un insulto a la inteligencia y a la dignidad de las personas, venga de la dirección que venga.Todas las grandes carnicerías del siglo XX tuvieron ese germen. En el nuevo siglo parece que se impondrá la religión, como en la Edad Media. O superamos esos desechos de la mente humana, o esos desechos terminarán con nosotros.